No necesitamos a Keats
Una de las cosas que más me irritaron en su momento de la recepción de Los cantos de Hiperión[1], de Dan Simmons, fue ver a una parte de la crítica celebrando la enorme cantidad de referencias literarias presentes en la obra. Keats, Chaucer, Shakespeare, Homero, Lawrence Durrell… Aquello parecía constituir, por sí mismo, una demostración









